Danza



Espejismos de luz en el agua,
danza celeste de dobles pliegues.
Nos cubre un manto violáceo,
parpadeante lapsus en fuga.


Dibujando sinfonías en el aire,
inconscientes y etéreos, ponderan,
juegan en el jardín de las infancias,
mientras los rostros vuelan encandilados
y vagan en nubes de circos sutiles.


Ruedan mudos rumbo arriba,
camino vertical, integra el alma,
y el cosmos flamea sus sienes
en el centro especular del universo.


(CADAVER EXQUISITO AVEC GASPAR)

Oculto



Las muertes que habitan la vida, las vidas que exige la muerte.

...


La densidad de la nada, es lo que asedia a la humanidad. La nada no es liviana, la asociación es, en principio, errónea. La visión, siempre estuvo de patas arriba. Sólo caen en ella, sienten su peso con total gravedad, sensibles seres aéreos capaces de volar tan alto como derrapar subsuelos.

El medio es la mentira, la vulgaridad invariable, la mesura oculta en arrogancia. No existe linealidad: El ser puro es, a conciencia, el vulnerado.

...


Absurda imagen de vida. Inseguridades disfrazadas de verdad, espectáculos llenando el vacío, la perfección es juzgada vanidad, lo profundo se oculta en rincones temeroso ante la humildad social, y lo profano desfila orgulloso las prendas de la libertad.


“todo lo profundo ama el disfraz”



Renacimiento otoñal


Noches como ésta...

Comienza el otoño, y un viento sin reposo

mueve las copas de los árboles, trayendo por su ventana,

un sonido en el que encuentra eco su melancolía.

Allí se expresa.


Bajo su piel, arraigado, se extingue un hilo de dolor continuo,

una frustración que agoniza.

El clima fresco realza sus sentidos.

Puertas atrás, acordes de piano, intentan infiltrarse en el cuadro

en el que olores del pasado vuelven,

con ese saber pronto a vencer.


Pero el de hoy es un viento que mezcla,

sacude emociones,

Desprende en las hojas un recuerdo inanimado,

lo eleva con aire de revuelta

Lo aproxima a hojas prendidas de vida, que nacen ansiosas

Lo libera, y al caer siente el impacto...

Ella percibe ese olor a añejo.

Me miro


Hoy no estoy. Mañana abriré bien los ojos para observar a mi alrededor.

Fotografía eterna



Imagen animada de una belleza dual,

Circula por el filo,

ecos oscilantes.


El despertar la pierde en abismos,

Sutil exhalación del viento

le ciega la mirada…

Sigue durmiendo con tu gesto calmo.


Resplandor de vida, aun estás

y nos reímos

calmándonos del vértigo

Que emana el perpetuar.


Ráfagas de entendimiento,

duran más que la punzante verdad

que las provoca.


El día que no estés, no existe

Cederá este sol a una luz diáfana,

Temblando en el universo compartido.


Ternura inextinguible,

Guardará en la memoria el alma que me diste.



Lo recuerdas? En el pecho,

escondemos mariposas blancas.



Juego de ánimas


El extremo más humano se vuelca sobre ti,
mientras las ánimas se burlan de la especie.


Aferrada a la tierra estás perdiendo realidad

los barcos partirán aunque te ates a la orilla.

El remolino procederá siguiendo su destino.
Tu regresarás.


El tiempo agridulce en que asedias certezas
reformula los enigmas en figuras de infinita variedad.

No te muevas en la calma aparente

transportada entre las aguas
Por los barcos de invierno.

Azules



Sentada en el jardín, con los ojos perdidos en abismo, el poema de la noche me rezaba,

y sin mediación directa de la mente, me limite a escribir:



¿Vislumbras las gotas plateadas que centellean

y se pierden difusas en el espacio?

Otras caen resbalando por las verdes hojas del jardín.

Hay pececitos saltando por el teclado de un piano,

reproduciendo la armonía del agua.

¿Puedes escucharla?

Las etéreas azules se mueven descalzas

por el terreno circular de la fragilidad,

y una niña tiende entre ellas

el mantel de sus sueños de estrella,

invitándolas a compartir la siesta esencial

¿Puedes verlas jugar?